LA MESA Y EL COMPORTAMIENTO SOCIAL ACTUAL

La mesa es el mueble que nos reúne con diversos motivos, incluso para estudiar; pero la mesa como mobiliario y punto de encuentro en las comidas tuvo su evolución en la historia del hombre.

Mesa famosa, si las hay, fue la de Nuestro Señor Jesucristo en su última cena, representada por el gran Leonardo no es más que una pintura costumbrista medieval, dado que Jesús como semita, en su tiempo habrá compartido esa ocasión en mesas bajas, sentado en el suelo como era costumbre entonces.

En tiempo medieval aparecen las mesas estrechas, llamadas fraileanas, en donde se utilizaba una sola banda de ellas. En tiempos contemporáneos la mesa es la vedette de los salones comedores. De manera preferentemente por su calidad y calidez. Su formato puede ser variado pero siempre lo tradicional es que sean rectangulares.

En mesas se han distinguido y diferenciado desde siempre los ingleses y los franceses, llegando a nuestros días dos estilos claros de mesas. El estilo a la “francesa” en donde las cabeceras se ubican en el medio de la mesa (extremos largos), para justificarla debe haber como mínimo 14 o comensales por eso se la conoce también como mesa banquete.

Esta como punto positivo podemos remarcar que tiene lugares de interés en común en torno a los principales personajes (anfitriones e invitados de honor) y como factor negativo debemos decir que es segregativa, dado que cuanto más se aleja de las presidencias mas se pone de manifiesto la menor precedencia del comensal.

La mesa estilo a la “inglesa”, por su parte, las cabeceras se ubican en los extremos angostos. Como punto negativo podemos remarcar que tiene dos polos de interés en torno a los anfitriones, que amén de ello no tienen comunicación alguna entre ellos.

Como instancia positiva debemos comentar que es integrativa dado que los anfitriones al estar en los extremos actúan como corchetas unificando e igualando a los comensales. Esta es la mesa más universalmente utilizada y aceptada.

Estas mesas además se diferencian por notables instancias, a saber: la francesa utiliza un solo juego de cubiertos para todo el servicio, antigua costumbre que queda de la incautación de cubertería por parte de la Revolución Francesa que aprehendió todo los juegos de plata para la causa; situación que obligó al pueblo francés a llevar a su mesa el apoya cubiertos, démodé totalmente dado que hoy en día ya no se sirven segundos ni terceros platos. Estos cubiertos se ubican con las puntas del tenedor hacia abajo al igual que la concavidad de la cuchara.

El estilo inglés de mesa utiliza tantos cubiertos como partes tenga el menú, finalizado el plato quedan sobre el y son retirados, obligando al comensal a utilizar el siguiente. Estos cubiertos se utilizan con las puntas del tenedor hacia arriba al igual que la concavidad de la cuchara.

Ambos comparten la colocación del cuchillo con el filo hacia el centro del plato. Vale aclarar que colocar un cubierto en un estilo u otro lo da su estética y conformación y no nuestro capricho personal. Todo el occidente se vale, consciente o inconscientemente, del sistema inglés.

Retornando a la mesa, recordamos que es una de las partes fundamentales en la mayoría de los acontecimientos sociales. Una buena mesa debe contar con todo lo imprescindible y estar bien organizada. Esta proyecta la imagen de refinamiento y educación de quien invita. Crear una buena mesa es un éxito social garantizado. La mesa tiene sus normas y no tiene ninguna complicación el aplicarlas.

Las cabeceras

Por regla general, las cabeceras son de los anfitriones, quienes desde allí se encargan de gobernar la mesa, dirigir al personal o de servir ellos mismos. La cabecera más importante es la reservada al jefe de familia y queda de frente a la puerta principal de acceso al salón comedor.

La cabecera o presidencia de mesa es un lugar de trabajo; el lugar de honor para una dama es la derecha del anfitrión, el lugar de honor para un caballero es la derecha de la cabecera que ocupa la anfitriona.

La cabecera, si se desea, solo se cede a un sacerdote u obispo, imán, rabino o pastor del lugar como también a cualquier otra dignidad religiosa; los extranjeros a sus respectivos embajadores; a los gobernadores en su jurisdicción; al señor presidente de la Nación, siempre. Pero claro, debe convenirse previamente; la invitación generalmente la formula el anfitrión en el momento del aperitivo y por supuesto solo lo hará si hay personal de servicio, sino nunca cederá su presidencia, dado que desde allí se servirá la mesa y no podremos pedirle al presidente de mesa invitado que lo haga por ellos.

La precedencia en las mesas

Lo primero es pensar en un motivo lógico: porque hice una invitación especial a alguien para homenajearlo por ejemplo; luego por el rango o jerarquía de los asistentes; por su edad cronológica; por las profesiones académicas, entre las que se distinguen: primero un escribano con registro, porque da fe pública, segundo a un médico, porque cuida la salud de las personas, tercero a un abogado, cuarto a un contador, quinto a un arquitecto, etc.

Distribuir correctamente los lugares en una mesa es una tarea fundamental que deberá ser hecha minuciosamente. Sea cual fuere el motivo de la reunión (oficial, empresarial o social) los invitados deben ser ubicados de acuerdo a su rango. La regla básica es intercalar damas y caballeros dentro de lo posible. Los matrimonios deben ser ubicados separados y en diagonal y nunca uno al lado del otro.

En el caso de no poder ubicar correctamente a un matrimonio se ubicará en el lugar protocolar a la señora y se pedirá disculpas al señor. Dentro de la cortesía social, la señora será ubicada siguiendo la precedencia del marido. Las viudas conservarán el rango que tenían sus difuntos maridos.

Las mujeres casadas pasarán antes que las solteras o divorciadas, a no ser que estas tengan una posición personal superior. Las mujeres solas serán ubicadas por su edad, su situación personal, y sus distinciones honoríficas.

En los eventos oficiales cada cual es ubicado por lo que es y representa, en las casas los anfitriones tienen la llave de la precedencia y pueden otorgar el lugar a quienes quieran, donde quieran, por eso están en sus casas y la gobiernan como mejor les parezca, pero para no ofender recomendamos seguir las reglas anteriormente mencionadas. De fondo el ceremonial es también una herramienta de ordenamiento objetiva que no quiere ofender ni molestar a nadie.

En casas en donde vive un solo anfitrión, viudo, soltero, etc., éste puede presidir su mesa sin necesidad de compensar la otra cabecera que podrá quedar vacía. Pero si la comida es formal la única manera de que balancee la mesa es que invite a una dama o caballero de su confianza a ocupar el otro extremo de la tabla.

Los lugares en la mesa se asignarán mediante un plano de sitio, tarjetas de ubicación, memoria o planito en manos de la anfitriona. El tarjetero se coloca a los invitados en general, nunca a los anfitriones ni a los homenajeados. En las comidas oficiales se confeccionará con el debido tratamiento de la persona (Ej. “Dra. Ana Pérez” “Señor José López”), si es una reunión más distendida con los nombres de pila de los participantes alcanza (Ej. “Ana”, “José”, etc.). Si un matrimonio está presente corresponderá “Señor Juan García” para el y “Señora de García” para ella.

La comida y el comportamiento social debido

La vida social se ha simplificado y las comidas tienen en la actualidad los siguientes pasos tanto en los grandes banquetes como en los más sencillos:

  1. aperitivo o copa de bienvenida
  2. plato de entrada
  3. plato principal
  4. postre
  5. café, infusiones o tisanas

La mesa tiene su propio lenguaje; la ubicación correcta de los elementos de la componen pondrán en evidencia la cultura y la educación del anfitrión.

En la mesa encontraremos: la copa de agua ya servida antes de que pasen los comensales, vajilla acorde, un arreglo floral o algún otro elemento que complete la decoración, el pan –que también estará ya servido antes de que el invitado se acerque a su sitio-, el primer plato servido –si no hay personal de servicio-, candelabros o candeleros - solo de noche y encendido-.

Disposición básica de un sitio de comensal sin personal de servicio

  1. tenedor de entrada
  2. tenedor de comida
  3. cuchillo de comida
  4. cuchillo de entrada
  5. cuchara de postre
  6. tenedor de postre
  7. plato de sitio
  8. plato playo
  9. plato para pan
  10. copa de vino blanco
  11. copa de vino tinto
  12. copa de agua
  13. copa de cava
  14. servilleta

El buen comportamiento comienza con la llegada puntual a la reunión; una espera razonable es de 15 a 30 minutos; si estamos llegando tarde debemos avisar a los dueños de casa para que dispongan y decidan qué hacer. Generalmente el tiempo de espera y de conformación de del número de invitados se dará durante el transcurso del aperitivo. Si el invitado llegase durante el desarrollo de la comida, se lo hará pasar a la mesa cuando los comensales terminen el plato que están degustando, y se le servirá a partir de ahí.

Si bien dijimos que es menester llegar puntual, así mismo será correcto retirarnos oportunamente, es decir durante los cuarenta y cinco minutos posteriores a haber compartido el café y los licores finales.

Pautas para un buen desempeño

No ser arrogantes, ni el centro de atención, se trata de tener siempre actitudes de simpleza. En las conversaciones podemos hablar de todo tema de manera adulta, sabiendo y teniendo en cuanta que el silencio es otra forma de hablar, pero si opinamos nunca lo haremos sobre enfermedades o de los ausentes. Sumemos la precaución de no hacer preguntas directas o personales que puedan agredir al otro; sabremos escuchar a los demás, siendo prudentes.

Un acciona fundamental es no pedir lo que no está a la vista o lo que no fue ofrecido. Si no nos lo hace saber expresamente los anfitriones, no concurriremos con los niños.

Deberemos siempre retribuir la invitación en un plazo razonable con una invitación similar o parecida, vale decir: invitando a nuestra casa o a algún lugar público agradable, por ejemplo al teatro y a tomar un café luego. El tiempo que llamamos razonable son entre siete y diez días posteriores a la invitación que hemos recibido.

Debemos movernos y comer con elegancia. Evitaremos toser, estornudar, sonarnos la nariz, levantarnos sin motivo, atender un teléfono.

Ya ingresados en el salón comedor las señoras se sentarán primero que los señores, los hombres deberían correr las sillas a las damas; una vez sentados lo primero que hacemos es colocarnos la servilleta sobre las piernas, luego que lo haga la anfitriona.

El pan se troza con la mano, sobre el plato de comida, habiéndolo tomado con la mano izquierda.

Esperaremos a que al dueño de casa -que será el último en la secuencia- esté servido, y que la dueña de casa comience a comer, para hacer lo propio.

Los alimentos los llevaremos a la boca y no a la inversa. Jamás apoyaremos los codos en la mesa mientras comemos: la posición correcta es espalda derecha, codos juntos al cuerpo, muñecas apoyadas sobre el borde de la mesa. No gesticularemos con los cubiertos en la mano. No apoyaremos los cubiertos entre el plato y la mesa, tipo remo, ellos irán dentro del plato. No pondremos cubiertos sucios sobre el mantel, siempre quedarán sobre el plato, para recordar anunciamos otro acciona elemental y fácil de recordar: cubierto que se levanta del mantel nunca más lo vuelve a tocar.

No hablaremos con el personal de servicio, pero agradeceremos siempre. Si durante la comida una señora o caballero de gran precedencia debiera levantarse, los señores se pondrán de pie, lo volverán hacer cuando esta vuelva a la mesa. Si una copa se derramará o algo se rompiera, los dueños de casa harán de cuenta que no sucedió nada; el responsable del episodio se excusará levemente, y nadie marcará el hecho. El personal solucionará, silenciosamente, lo que haya pasado.

Además de la etiqueta debida, la urbanidad necesaria y la elegancia, es menester sentarse con naturalidad y tomar la posición correcta: ni excesivamente rígido y pegado al respaldo de la silla, ni encorvado sobre los platos en el momento de ingerir los alimentos. Se ingresa a una silla por el lado derecho de la misma.

En cuanto a la posición de comensal, las manos deben estar ligeramente apoyadas, posando las muñecas a ambos lados del plato y manteniendo los brazos pegados flexiblemente al cuerpo, para no molestar a las personas vecinas. Si bien es permisible a las damas apoyar alguna vez los codos sobre la mesa entre plato y plato, no debe hacérselo de ninguna manera mientras se está comiendo.

Prof. Rubén Alberto Gavaldá y Castro